Cinema Tomares. El último de los auténticos.

Cinema Tomares, la familia Cansino y especialmente el que suscribe, Rafael Cansino, desean: Que el artículo titulado Cinema Tomares, el último de los auténticos, escrito por nuestro amigo y vecino y gran aficionado al cine, Luciano Rodriguez Tovar, fallecido días pasados a los 44 años, y que con tanto cariño y afecto nos dedicó, aparezca en primer lugar en esta sección de artículos del Cinema Tomares, Cine de Verano.

Sea por lo tanto este artículo suyo homenaje a su figura.

Y que Dios lo tenga en su gloria.

Tomares 01 de Agosto de 2012 .

 

Una cosa es ver cine, y otra muy distinta es ir al cine. Yo me quedo con la segunda. Me quedo con la ceremonia ancestral de asomarse a la ventanita de la taquilla, buscar un buen sitio donde sentarme, esperar la señal de las luces al apagarse… Creo que es la única ocasión en que una luz anuncia algo apagándose, no encendiéndose. Me quedo con la penumbra de la sala, con esa textura de imagen que ningún súper televisor ultramoderno podrá igualar jamás. Me quedo con el olor a palomitas y pipas, con el tenue sonido del proyector cuando estás muy cerca.

Cuando voy al cine, no solo veo la película. Cada vez que me acomodo en mi butaca, vienen a mi mente mis primeras visitas a esta mágica linterna de ilusiones ópticas. Me asaltan recuerdos de cuando volvíamos a casa emulando a Bruce Lee. Recuerdo a Johnny Weissmuller, único y verdadero Tarzán, y a la Brooke Shields de mis primeras fantasías ¡Quién hubiera nadado con ella en aquel lago azul! Cuando voy al cine, solo existe el cine, durante la película y unos minutos después. No hay timbres ni teléfonos, ni zapin… ni falta que le hace. Cuando voy al cine, solo voy al cine.

No suelo alardear de las ventajas de vivir donde vivo, pero hay algo en este pueblo, muy por encima de todo eso que algunos llaman calidad de vida. Renta per cápita, servicios municipales, seguridad, situación geográfica… Todo palidece ante, lo que yo considero, la gran ventaja: tenemos cine de verano. Tenemos ese lugar donde se crea una especie de micro clima, que hace que me olvide de los julios y agostos de este sur tan caluroso. Tenemos ese sitio donde aún puedes recuperar la ocasión de ver lo que, merced a los precios de los multicines, te perdiste en invierno. Tenemos cine bajo las estrellas, y Los Pekenikes sonando mientras espero que comience el show. Tenemos el último reducto de emoción veraniega, que algunos esperamos durante nueve meses.

El cine de verano de mi pueblo, el de Rafalito de toda la vida, es el fruto del amor de una familia por el arte de hacer disfrutar a los demás. El Cinema Tomares es esa fuente de recuerdos que no quiero olvidar, porque me gusta conservar en la memoria el sitio en que creció mi amor por el cine. Me gusta recordar como iba creciendo el largo de mis pantalones, y el de mi barba, mientras desayunaba con diamantes, o atravesaba el cuerpo humano en un viaje alucinante, o me dejaba seducir por la Señora Robinson. Me gusta perderme en el gigantismo de una pantalla que le da significado a la expresión "7º arte". Pero además, me gusta conocer a la taquillera, y que me pregunte por mis hijos. Me gusta masticar chuchearías que solo mastico en mi cine de verano. Y sí… me gusta el "visite nuestro bar", y los cortes para cambiar de bobina, y todas esas cosas de las que se queja ese pseudo-intelectualoide barato, que seguro que creció en una de esas grandes urbes donde no saben distinguir entre ver cine e ir al cine.

Muchas veces, querido Rafael, te lo he dicho en persona. Permíteme que lo haga ahora desde esta humilde tribuna, donde derramo mis inquietudes. Muchas gracias, Rafael, por mantener viva esa llama, a pesar de que no es, precisamente, lo que muchos llamarían "rentable". Mientras unos miden la conveniencia de su trabajo por el rasante del dinero que deje en sus carteras, tú sigues mirando la rentabilidad anímica, el rédito de felicidad propia y ajena, el beneficio de echar un buen rato en el último auténtico cine de verano. Gracias, y que sea por muchos años.

Fotografía de Lucky Tovar

Lucky Tovar. Blog Crónicas Etílicas. 05 Julio 2010.

51 años de mágicas noches de cine de verano

Rafael Cansino en el cine de verano de Tomares

La llegada del verano en Tomares está marcada por el fin de los colegios, la apertura de las piscinas y, cómo no, la vuelta del cine de verano. Así lleva pasando en los últimos 51 años, desde que en 1964 la familia Cansino decidiera abrir las puertas de Cinema Tomares, el último superviviente de los antaño numerosos cines de verano.

Este año cuenta con la novedad de la tecnología digital 2D, que permite al público ver las películas con la máxima calidad de imagen y sonido.

«Abrimos con la misma ilusión de siempre, intentando, temporada a temporada, mantener abierta la terraza para ofrecer a los vecinos esta forma diferente de ver cine», explica Rafael Cansino, el alma máter de Cinema Tomares. Reconoce que «mantener abierto un cine de verano no es fácil, y más este año, que hemos tenido que dejar atrás los viejos proyectores de 35 mm para reconvertirnos a la tecnología digital, lo que supone un gasto añadido».

La pantalla de 72 metros cuadrados y la amplia terraza con veladores de Cinema Tomares recibe cada noche a familias dispuestas a pasar una velada de cine viendo un gran éxito mientras saborean las ricas tapas y refrescantes bebidas bajo las estrellas por tan solo cuatro euros la entrada, 50 céntimos más barata que en 2013.

La familia Cansino ha querido celebrar su 51 aniversario con la proyección de dos películas gratis, una infantil (fecha por concretar) y el clásico «Cinema Paradiso», el próximo 20 de julio

La Voz de Tomares Julio de 2015

Cine de Verano, el único de la provincia

Imagen Diario de Sevilla 1 La llegada del verano en Tomares está marcada, cómo no, por la vuelta del Cine de Verano. Así lleva pasando en los últimos cincuenta y un años, un espacio único donde aliviarse del calor del verano mientras se disfruta de una buena película con la mejor imagen gracias al estreno del Digital 2D.

La llegada del verano en Tomares está marcada por el fin de los colegios, la apertura de las piscinas y, cómo no, la vuelta del cine de verano. Así lleva pasando en los últimos cincuenta y un años, desde que en un ya lejano verano de 1.964 la familia Cansino decidiera abrir las puertas de Cinema Tomares, un espacio único en el que aliviarse del calor del verano mientras se disfruta de una buena película.

Desde entonces, esta sala de cine al aire libre cada verano acude puntual a su cita con los cinéfilos de Tomares, el Aljarafe y la provincia de Sevilla, porque el paso del tiempo se llevó por delante otros cines similares y ha hecho que el Cinema Tomares sea el último superviviente de los antaño numerosos cines de verano.

El cine, que abrió el pasado viernes, 19 de junio, cuenta este año con la novedad de la tecnología Digital 2D, que permite al público ver las películas con la máxima calidad de imagen y sonido.

"Abrimos con la misma ilusión de siempre intentando, temporada a temporada, (emulando a Diego Simeone) mantener abierta la terraza para ofrecer a los vecinos esta forma diferente de ver cine", explica Rafael Cansino, el alma mater de Cinema Tomares. Porque, como dice Cansino, "mantener abierto un cine de verano no es fácil, y más este año, que hemos tenido que dejar atrás los viejos proyectores de 35 mm, porque ya no se emiten películas en este sistema, y reconvertirnos a la tecnología digital, lo que supone un gasto añadido".

UNA EXPERIENCIA DIFERENTE

Acudir al Cinema Tomares es una experiencia diferente de disfrutar de buen cine. Su gran pantalla de 72 metros y su amplia terraza con veladores recibe cada noche a familias dispuestas a pasar una velada de cine viendo un gran éxito mientras saborean las ricas tapas y refrescantes bebidas bajo las estrellas de Tomares, por tan solo 4 euros la entrada, 50 céntimos más barata que en 2013.

Más de cinco décadas de buen cine en una terraza de verano por la que han pasado varias generaciones de tomareños y sevillanos acercándose, siguiendo el ritual, cada temporada para ver los éxitos del año, una fidelidad que la familia Cansino ha querido agradecer en su cincuenta y un aniversario con la proyección de dos películas gratis, una infantil (fecha por concretar) y el clásico "Cinema Paradiso" (1988), el próximo 20 de julio, porque el cine de Tomares, al igual que este gran clásico de Giuseppe Tornatore, es un paraíso en el que se ha contado la historia del cine en cincuenta y un años.

Ayuntamiento de Tomares . 03 Julio 2015.

Detrás del proyector de un cine de verano

Rafael Cansino dicta al redactor de EL MUNDO los códigos a introducir en su proyector digital. CÁRLOS MÁRQUEZ

Rozando las diez de la noche y en un ambiente de estreno total, en la familia Cansino se respira cierto nerviosismo inaugural y muchas dosis de ilusión, la misma que que se renueva verano a verano y que, contra pronóstico, ha mantenido a flote un negocio tan castigado por el paso del tiempo como lo es éste del cine de verano, reliquia atemporal que, en esta función, desvelará a EL MUNDO todos sus secretos.

Su enorme patio familiar es, al comienzo de la jornada, un pequeño caos, y parece imposible que en sólo unas horas el desorden se transforme en la estructura cartesiana de un patio de butacas. Todo es posible gracias a una coreografía sutil, a una suerte de orden natural que pone cada cosa en su sitio a medida que se acerca la noche.

Rafael Cansino divisa toda la escena desde su 'sala de máquinas', donde cuenta con un nuevo y preciado 'juguete'. Su hermana Toñi, mientras tanto, abre los portones que dan a la calle principal del pueblo de Tomares (Sevilla), mientras desde el otro extremo de la peculiar residencia empiezan a advertirse olores propios de la gastronomía andaluza más característica.

Y como viene siendo costumbre ya desde hace la friolera de 51 veranos consecutivos, la sala al aire libre más antigua de Sevilla abre sus puertas otra jornada más, para que el público que viene abarrotando sus butacas desde hace medio siglo perpetúe la tradición que Rafael recibió un día de su padre. "En esta profesión sólo te jubila la muerte", dice citando a Kirk Douglas.

Tras acompañarlo al 'corazón' de su cine, nos muestra cómo funciona su más reciente adquisición, ésa que ha cambiado el oficio de proyeccionista a todos los niveles. "Con el salto al digital, el procedimiento es completamente distinto", nos dice."Aquí se ha trabajado cortando y pegando fotogramas de una película de 35 milímetros", recuerda.

Al comprobarlo personalmente, accionando una serie de códigos para que el programa reconozca la autenticidad de la película que se proyecta, se hace patente el marcado cambio que ha sufrido el oficio en una década escasa.

Por momentos nos ponemos en la piel de Rafael quien, como consumado orfebre en el arte de la proyección analógica tradicional, aún intenta abrirse paso en este nuevo universo, copado por una informatización masiva.

Parece una auténtica locura que el modus operandi que ha requerido un oficio como el que nos ocupa haya experimentado tal grado de transformación. Incluso, y siendo completamente ajeno a los procedimientos de toda la vida, puedo comprobar que me resulta bastante más cómodo e intuitivo el uso del proyector digital, quizás por exceso de juventud, quizás por nuestro acelerado acomodamiento a los automatismos de hoy en día.

Visto con perspectiva, es inevitable sentir admiración por aquéllos que nunca tuvieron un ordenador que gestionase sus negocios, como es el caso del dueño de Cinema Tomares.

La última de sus 'conquistas', la que le ha abierto las puertas al mercado del cine digital requiere de un disco duro por cada película. Un sofisticado software sustituye a los clásicos carretes.

"Soy el último superviviente", nos cuenta mientras recuerda cómo recibió en más de una ocasión alguna suculenta oferta de quienes intentaban echar mano a los casi 1.000 metros cuadrados sobre los que se levanta el Cinema Tomares. Pero la tentación no fue suficiente para abandonar el proyecto en el que ha invertido prácticamente toda su vida, el negocio al que se aferra de forma épica, con ayuda de su comunidad, y barriendo por el camino todo tipo de adversidades.

"El negocio del cine debe llevarse en la sangre", nos dice orgulloso, mientras repasa cómo todos sus compañeros de profesión fueron cayendo uno a uno frente a la arrasadora maquinaria de las cadenas 'multicine', por un lado, y al fugaz avance multimedia que ha ido trayendo a nuestros salones lo que antaño sólo podías encontrar en una sala a oscuras inundada por el olor de las palomitas recién hechas.

No obstante, se muestra optimista: "El público de ahora lo tiene todo; yo mismo tengo en mi disco duro muchas de las películas que luego proyecto", confiesa, "pero hay experiencias que no puedes trasladar a tu casa por más que quieras". El aroma a carne a la plancha que inunda su terraza defiende su teoría, y por momentos, de no ser por la pantalla panorámica de 72 metros que preside el lugar, nos olvidaríamos de que nos encontramos, en efecto, en un cine.

Experiencia única en la noche andaluza

Y es que la familia Cansino ha hecho de su negocio una experiencia casi espiritual, aunando lo mejor de las noches de verano mediterráneas y el arte culinario andaluz con los ya extinguidos encantos que ofrece un cine de los de antes. Buena muestra de ello son los veladores que ha instalado en el banco trasero del patio de butacas, donde se sirve, se come y se habla como si de cualquier terraza se tratase. Eso sí, a eso de las 22.30, con el comienzo de la proyección, no se escucha una sola alma. A media película, haremos un pequeño descanso en el que los murmullos y los vaivenes de las bandejas y los platos vuelven a ser protagonistas.

El encargado de la cartelería, un amigo de la familia, aprovecha el momento para tomar las calles de Tomares, y con un alarde de oficio propio de la vieja escuela, llega a distribuir los títulos de los siguientes estrenos hasta en 11 ubicaciones distintas.

Con el fin de la proyección y la salida del público, observamos cómo vuelve la paz al patio de los Cansino, mientras los últimos en marcharse, una pareja con un carrito, agradecen al dueño la excelente velada.

Cinema Tomares estrena este mes Cinema Paradiso con motivo de una restauración digital de la célebre obra. La entrada será gratis. Es el regalo a su público de la familia Cansino con ocasión de este sentido autohomenaje a sí mismos; la celebración del sueño de una noche (de cine) de verano, que tan generosamente ha compartido con EL MUNDO.

Un día en la piel de un proyeccionista de cine.
EL MUNDO pasa una jornada en la sala al aire libre más antigua de Sevilla.
Cinema Tomares y la familia Cansino celebran sus 51 años de comunión.
El Mundo 21/07/2015

Cinema Tomares, el último superviviente

Imagen Diario de Sevilla 1 El único cine de verano privado y más antiguo de la provincia cumple 50 años. Regentado por la familia Cansino, abre sus puertas este sábado 14 de junio valiente y fiel a su público que lo demanda cada periodo estival.

Como un oasis entre un mar de multicines, pantallas de ordenador, televisión a la carta e Internet. Así surge cada verano, Cinema Tomares, el último superviviente, el último y único cine de verano privado que queda en la provincia. Cuando este sábado abra sus puertas, serán 50 años los que la familia Cansino, con Rafael a la cabeza lleve regentando este negocio que supone toda una tradición andaluza.

Y lo hará fiel a sus principios, a las 22:30 horas, en sesión única y con "Frozen", uno de los grandes éxitos del año para el público familiar, su público. Generaciones enteras han pasado por sus butacas metálicas, niños que acompañaron a sus padres en carritos mientras ellos disfrutaban de un velador, una tapa y una buena película al fresquito del Aljarafe, ahora repiten la tradición cada noche desde mitad de junio a mediados de septiembre. Adolescentes que comían pipas en la primera fila, ahora llevan a sus hijos a disfrutar del sueño de una noche de cine de verano. Una tradición a la que se apunta cada vez más público de otros municipios y de Sevilla capital por su condición de oasis, por ser el único que queda.

En torno a 45 serán las proyecciones de este verano, a 4 euros la entrada, 50 céntimos más barata que el año pasado, que suponen lo que un año de cine ha dado de sí, en un enclave de los que ya no existen. Una selección meticulosa que realiza el propio Rafael, "Yo se lo que le gusta a mi público y le doy lo mejor de lo que hay".

Y es que en una cartelera en la que prima el cine de animación e infantil como "Turbo", "Vaya Pavos", "Río 2" o "La película de Lego", hay espacio para grandes superproducciones como "Noé", "El Hobbit", "La Gran Estafa Americana", "12 años de esclavitud" o "El Lobo de Wall Street". El cine español con "8 apellidos vascos", tendrá gran presencia este verano y el cine de autor "Blue Jasmine", "El Mayordomo" o "Agosto" ocuparán un hueco para un público que no deja pasar la oportunidad de ver estos títulos.

Su pantalla de 72 metros cuadrados ya está perfectamente encalada, sus sillas pintadas, los veladores listos, y el ambigú con ricas tapitas y el puesto de chucherías, dispuestos a abrir un verano más. En 50 veranos, ha dado tiempo a ver pasar por su pantalla todas las grandes etapas de la historia del celuloide, el mudo, el sonoro, blanco y negro, el coloreado, la pantalla cinemascope, la era de las grandes superproducciones de estudio. Por su impecable proyector de carbón han pasado "Los 10 mandamientos" o "Lo que el viento se llevó" y por el 35 milímetros, desde "Titanic" a "el Señor de los Anillos". "El sonido y la proyección tiene que ser perfecta cada noche, en la medida de nuestras posibilidades", asegura Rafael.

La era digital

Esta familia, por encima de todo, amante del cine, se enfrenta a un nuevo reto, para los cines se acabó la era del 35 milímetros, las grandes distribuidoras dejarán este mes de agosto de hacer copias en este formato. "Tendremos que dar el salto al digital, pero nuestro viejo proyector carbón seguirá en la sala de proyecciones", afirma Rafael.

Situado en pleno corazón del municipio, en la calle Navarro Caro número 50, Cinema Tomares, abrirá de nuevo el sábado las puertas para llevar magia, ilusión, diversión y entretenimiento, un verano más, y lo hará como el último superviviente de una tradición sevillana y andaluza, el cine de verano.

Ayuntamiento de Tomares . 16 Junio 2014.

El Cine de Verano más antiguo de la provincia

El único cine de verano privado y el más antiguo de la provincia, Cinema Tomares, con 50 años de vida y regentado por la familia Cansino, reabre sus puertas este sábado en la citada localidad sevillana "valiente y fiel a su público que lo demanda cada periodo estival".

El Ayuntamiento de Tomares señala en un comunicado que surge cada verano este "último superviviente, el último y único cine de verano privado que queda en la provincia". "Y lo hará fiel a sus principios, a las 22,30 horas, en sesión única y con 'Frozen', uno de los grandes éxitos del año para el público familiar, su público", indica. En este sentido, detalla que generaciones enteras han pasado por sus butacas metálicas y que en torno a 45 serán las proyecciones de este verano, a cuatro euros la entrada, 50 céntimos más barata que el año pasado, que "suponen lo que un año de cine ha dado de sí, en un enclave de los que ya no existen". En la cartelera prima el cine de animación e infantil como 'Turbo', 'Vaya Pavos', 'Río 2' o 'La película de Lego', mientras hay espacio para grandes superproducciones como 'Noé', 'El Hobbit', 'La Gran Estafa Americana', '12 años de esclavitud' o 'El Lobo de Wall Street'. El cine español con '8 apellidos vascos', tendrá gran presencia este verano y el cine de autor 'Blue Jasmine', 'El Mayordomo' o 'Agosto' ocuparán un hueco para un público que no deja pasar la oportunidad de ver estos títulos. "Su pantalla de 72 metros cuadrados ya está perfectamente encalada, sus sillas pintadas, los veladores listos, y el ambigú con ricas tapitas y el puesto de chucherías, dispuestos a abrir un verano más", recalca, añadiendo que en 50 veranos, ha dado tiempo a ver pasar por su pantalla "todas las grandes etapas de la historia del celuloide, el mudo, el sonoro, blanco y negro, el coloreado, la pantalla cinemascope, la era de las grandes superproducciones de estudio". Por su proyector de carbón han pasado 'Los 10 mandamientos' o 'Lo que el viento se llevó' y por el 35 milímetros, desde 'Titanic' a 'El Señor de los Anillos'. "El sonido y la proyección tiene que ser perfecta cada noche, en la medida de nuestras posibilidades", asegura Rafael.

LA ERA DIGITAL

En este marco, indica que esta familia, por encima de todo, amante del cine, se enfrenta a un nuevo reto, ya que "para los cines se acabó la era del 35 milímetros, las grandes distribuidoras dejarán este mes de agosto de hacer copias en este formato". "Tendremos que dar el salto al digital, pero nuestro viejo proyector carbón seguirá en la sala de proyecciones", afirma Rafael. Situado en pleno corazón del municipio, en la calle Navarro Caro número 50, Cinema Tomares, abrirá de nuevo el sábado las puertas para llevar magia, ilusión, diversión y entretenimiento, un verano más, y "lo hará como el último superviviente de una tradición sevillana y andaluza, el cine de verano".

www.20minutos.es. 12 Junio 2014.

Cinema Tomares. El último superviviente

Imagen Diario de Sevilla 1 Rafael Cansino, al frente de Cinema Tomares

Tras medio siglo acercando el séptimo arte a los tomareños la familiaCansino, ahora con Rafael a la cabeza, vuelve a abrir un año más las puertas de Cinema Tomares (calle Navarro Caro, 50), el último y único cine de verano privado que queda en la provincia. Será este sábado a las 22.30 horas. Una apertura que van a celebrar con la proyección de la película «Frozen», uno de los grandes éxitos del año para el público familiar, su público.

En total, Cinema Tomares proyectará unas 45 películas este verano.La entrada costará cuatro euros, 50 céntimos más barata que el año pasado, que encarnan lo que un año de cine ha dado de sí. Cintas elegidas meticulosamente por el propio Rafael. «Yo sé lo que le gusta a mi público y le ofrezco lo mejor que hay». 

Y es que será una cartelera en la que prima el cine de animación e infantil como «Turbo», «Vaya Pavos», «Río 2» o «La película de Lego». También habrá espacio para grandes superproduccionescomo «Noé», «El Hobbit», «La Gran Estafa Americana», «12 años de esclavitud» o «El Lobo de Wall Street». El cine español tiene cabida en Cinema Tomares con películas como «8 apellidos vascos», así como elcine de autor con cintas como «Blue Jasmine», «El Mayordomo» o «Agosto». Y todo ello podrá disfrutarse en una pantalla de 72 metros cuadrados y con un cuidados sonido. «El sonido y la proyección tiene que ser perfecta cada noche, en la medida de nuestras posibilidades», como explica Rafael.

LA ERA DIGITAL 

La familia Cansino se enfrenta ahora a un nuevo reto que están dispuestos a superar. Para los cines se acabó la era del 35 milímetros, las grandes distribuidoras dejarán este mes de agosto de hacer copias en este formato. «Tendremos que dar el salto al digital». Eso sí, como afirma Rafael, «nuestro viejo proyector carbón seguirá en la sala de proyecciones», afirma Rafael.

ABC de Sevilla. 12 Junio 2014.

El último proyeccionista de verano

 

Cinema Tomares es el último cine comercial de verano abierto en la provincia. Debe su existencia a una oferta diversificada donde celuloide y gastronomía van de la mano en las noches estivales.

Imagen Diario de Sevilla 1 Rafael Cansino en su cine de verano de Tomares, cuya pantalla alcanza los 72 metros cuadrados.

Imagen Diario de Sevilla 2

A los cinéfilos más avezados no se les pasará por alto el apellido Cansino. Esencia del séptimo arte con origen en nuestra provincia. Una de las grandes divas de la época dorada del cine estadounidense responde a estas pistas, Margarita Carmen Cansino, aunque mundialmente conocida como Rita Hayworth. A escasos kilómetros del municipio del que era oriundo el padre de este símbolo sexual de los años 40, Castilleja de la Cuesta, el apellido Cansino también ha sido sinónimo de celuloide desde la segunda mitad de la pasada centuria.

Basta cruzar una calle para transitar entre Castilleja y Tomares. En el segundo de los referidos, hablar de cinematografía es nombrar a los otros Cansino, saga de proyectores que alcanza su tercera generación y que desde hace casi medio siglo gestionan el último cine comercial de verano de todo el territorio de Sevilla. "Solo ante el peligro", como reflejan las palabras de Rafael Cansino, cual Gary Cooper frente a la invencible industria de las grandes salas, los nuevos formatos y sus peores enemigos compartidos, la piratería. "Sé que el futuro está en internet, pero me resisto y cada año, mientras yo y mi familia podamos, abriré el cine de verano, por lo menos quiero cumplir las bodas de plata, que nos faltan dos años". Expresa con valiente convicción, como el protagonista del mencionado western de éxito.

Cinema Tomares nació en el año 1964 de la mano del padre de Rafael, motivado por la gran acogida que ya tenía su cine de invierno abierto años antes y que sucumbió a finales de los años 90. "Mi padre me enseñó a amar al cine, a disfrutarlo. Sin las películas mi vida sería distinta, me ha marcado en todos los sentidos".

Como Alfredo, el entrañable proyeccionista de Cinema Paradiso, Rafael cuenta con una larga trayectoria de filmes en sus retinas. Cada una de sus frases menciona referencias a la gran pantalla. Y su cine, aunque bautizado con anterioridad de la película, guarda extremas similitudes con el filme italiano. "Cinema Paradiso es un calco de nuestra filosofía. Un cine de pueblo, con nuestras dificultades y con mucho trabajo a las espaldas para hacer posible que siga abierto. Cada vez que veo esa película me emociono".

Pero la clave de que Tomares albergue el posiblemente único cine de verano comercial de la provincia no es otro que la visión sentimental de la saga Cansino: Rafael y sus dos hermanas, y la descendencia. Brindan sesiones de cine durante tres meses a cuatro euros, sin cerrar un sólo día entre el 15 de julio y el 15 de septiembre, en una pantalla de 72 metros cuadrados bañada con cal sevillana, con veladores, cerveza fría y montaditos. Pura esencia andaluza. "El cine de verano en sí es muy andaluz y sevillano". Un lugar donde disfrutar al aire libre o pasar una velada de refrigerio y tapita mientras vemos una película.

John Wayne, Wily Wyler y la Túnica Sagrada son las referencias cinéfilas de este tomareño de 66 años, que ha sabido tener una larga vida como proyeccionista, y que aún hoy, mantiene sensatez para vivirla. Como ya le dedicara Pilatos a Charlton Heston, Ben-Hur, tras coronarlo con el laurel del vencedor.

 

Cinema Tomares

 

El cine de verano era un doble universo, si a la altura de aquel patio, un universo de alquiler para las estrellas del cinematógrafo que todas las noches, por turnos o agrupadas, pasaban media velada -dos sesiones- en aquella pared blanqueada, al fondo del corralón, donde las salamanquesas lo mismo se quedaban como alfiler de pecho en un escote que como tatuaje en el primer plano de unos muslos. Si arriba, donde Dios y su intimidad, el universo verdadero donde las estrellas más relevantes las ponía el cielo; las mismas estrellas que llevaban millones de años en un lejanísimo lenguaje de señales de espejos.

En el cine de verano aprendí a distinguir estrellas de Hollywood y a contar estrellas del cielo. La noche se le ofrecía a mi curiosidad de niño como una oscura clase de astronomía ilustrada, en la que no sabía si aprenderme la situación de Venus o quedarme en la orografía carnal de alguna estrella fugaz, donde Venus era un monte imaginado, nunca visto en aquel blanquinegro donde había un exceso textil o una aprendida torpeza de cámara que no encuadraba la orden que desde las sillas daban los deseos. Todo estaba lejano en aquel corralón, las estrellas del cielo y las del cine, y quizá por eso me iba a la cama con una frustración de génesis incompleto y de incompleto paraíso. La otra noche volví, después de muchos años, a un cine de verano. Fue en el Aljarafe, Cinema Tomares, y volví a sentirme la adolescencia en esa media luz de alcoba abierta de los cines al aire libre. Y, otra vez, un doble de estrellas, verticales en la pantalla y clavadas en el firmamento. No conozco a las nuevas estrellas del cine y creía haberles perdido el rastro a las del cielo. Pero agradecí que en ese corralón, una familia que lleva el cine en la sangre, los Cansino, hayan hecho posible mi vuelta a la adolescencia en ese viaje cuasi a oscuras, sentado frente a una pantalla, mientras las sombras humanas que te rodean te parecen las mismas que te rodeaban entonces, y aun en algún perfil que se encendió en alguna fase de la película, crees haber visto el de aquella niña que era, sin que nadie, salvo tú, lo supiera, la gran protagonista de tus insomnios. En Cinema Tomares, mirando a la noche alta, he vuelto a saber dónde pacen las estrellas de los cielos lejanos que me parecieron míos. Agradezco a los Cansino, que llevan a Rita Hayworth en la sangre y más de medio siglo con este cine-joya, paraíso del verano, que me regalaran -me las sentí en los bolsillos, cuando salí del cine-un puñado de estrellas de cielos que ya daba por perdidos...

 

Una historia de cine... de verano

 

Imagen del Ayuntamiento Una oferta única en la provincia con películas de la temporada, para disfrutar de las noches de verano con tapas, cerveza y refrescos, y a tan solo cuatro euros la entrada, el mismo precio que hace seis años.

El Cine de verano de Tomares, el único comercial que queda en la provincia vuelve a abrir sus puertas un año más este viernes, medio siglo después de su inauguración. Ya son cuarenta y ocho años, tres generaciones de la familia Cansino entregadas al séptimo arte.

Una oferta única en la provincia, con películas comerciales de la temporada al precio de cuatro euros, el mismo que desde hace seis años. Un buen plan para disfrutar de las noches de verano al aire libre en familia o con amigos, en los veladores o en las tradiciones butacas azules de hierro con las que nació esta tradicional sala de mil metros cuadrados con pantalla de 72 metros cuadrados, que se puede contemplar mientras se degustan las tapas caseras, entre las que no falta el clásico tomate con melva, o la cerveza fresquita, además de hamburguesas, perritos, montaditos, palomitas o chuches a precios populares.

Situado en el número 50 de la calle Navarro Caro, en el centro de Tomares 'CinemaTomares' debe su nombre a 'Cinema Paradiso' en un símil que simboliza el amor por el cine de la familia Cansino, como la familia protagonista del clásico de Giuseppe Tornatore.

'CinemaTomares' se ha convertido en los últimos años en todo un emblema en el Aljarafe que cada verano aviva recuerdos, entre la nostalgia y la alegría, de padres y abuelos que vivieron los buenos tiempos de la película de 35 milímetros, el proyector de carbón o las lámparas de xenón, inventos que comenzaron a llegar a Sevilla a comienzos del siglo XX y que nunca nadie sospechó que estaban destinados a desaparecer, siendo los que aún alimentan las noches de verano de este cine.

"Tendrán que abatirme", con este lema por bandera, extraído de un clásico cinematográfico, Rafael Cansino hace alusión a la frase de 'King Kong' para expresar su firmeza en la lucha por mantener en pie, generación tras generación desde el año sesenta y cuatro 'CinemaTomares', sobreviviendo a los avances tecnológicos y a las tentaciones económicas, pues no son pocas las constructoras que en sus mejores tiempos han intentado adquirir el solar.

De momento, Rafael Cansino mira al presente, y en estos días, con el mismo gusanillo que cada temporada, ultima preparativos. Están pintando toda la fachada y la pantalla, adecentando la sala, llenando despensas para el ambigú y preparando las películas.

La primera emisión del verano será este viernes, 15 de junio, a las 22:30 horas, con una película de animación para toda la familia, 'El Gato con Botas'.

Un film que plasma la filosofía de la familia Cansino, en su apuesta inquebrantable por las películas comerciales para todos los públicos, de reciente estreno, con especial hincapié en las infantiles, además de comedias o románticas, entre otros géneros, excluyendo siempre "el cine de terror, bélico y sangriento, que no tiene cabida en la cartelera", explica Rafael Cansino, propietario del cine.

Tras 'El Gato con Botas', llegarán a la cartelera, 'Al borde del abismo', 'La mujer de negro', Vicky el Vikingo', 'Los descendientes', 'Sombras tenebrosas', 'Los Juegos del hambre' o 'Blancanieves', entre otras. Cada semana se puede consultar en www.cinematomares.com.

 

Una historia de cine... de verano

 

Imagen del Ayuntamiento El único cine privado de verano que queda en la provincia, vuelve a abrir sus puertas en Tomares como cada año. Será esta noche a las 22:30 con la película ‘Enredados’.

Pasión, tentación, tradición, lealtad y amor. El argumento de esta historia de cine está basado en hechos reales. Transcurre cada verano en esta localidad de Tomares y su protagonista es Rafael Cansino. Desde hace cuarenta y siete años regenta junto a su familia el único cine privado de verano que queda en la provincia.

Este viernes, 17 de junio, volverá a abrir sus puertas a los vecinos en la calle Navarro Caro nº 50, con una película para todos los públicos: 'Enredados'. Será a las 22:30 de la noche, cuando su patio de invierno vuelva a convertirse, como cada estío, en una confortable sala de cine de 1.000 metros cuadrados, con pantalla de 72 metros, veladores, butacas, ambigú y cuyo único techo son las estrellas.

Quién no recuerda de niño aquellas tardes de julio, cuando uno esperaba ansioso volver a ver a un joven Clint Eastwood aún desconocido por los años sesenta, en un 'Puñado de Dolares' cuando la entrada sólo costaba 10 pesetas. O a nuestra Gracita Morales en 'Sor Citroen' por el año setenta y cinco, cuando la entrada valía ya treinta pesetas y la sala se llenaba en un Tomares de apenas 4.000 habitantes.

"Eran éxitos cada verano, repetíamos las películas y la sala se llenaba" exclama emocionado recordando el lugar donde nuestros abuelos se dieron el primer beso, la butaca en la que se sentaron nuestros padres o invitamos a la primera novia a un refresco en el ambigú mientras veíamos la película, como reviven muchos mayores cuando le dicen a Rafael Cansino que sus nietos han ido al cine con los amigos.

Nada ha variado en estos años. Ni la tónica de las temáticas: "nunca proyectamos películas de terror, crímenes, violencia o sangrientas", comenta Cansino. Es la filosofía de 'Cinema Tomares', como así se llama, en homenaje a uno de sus films favoritos 'Cinema Paradiso' de Giuseppe Tornatore, que refleja la pasión de este vecino por el séptimo arte.

Una pasión que le ha permitido resistir la tentación de vender a precio de oro en numerosas ocasiones el terreno, estimulado por las inmobiliarias, siendo leal a sus principios, manteniendo una tradición familiar que le inculcó su padre en su infancia, permitiendo que todos los tomareños puedan disfrutar de un cine inigualable de verano.

A partir de hoy vuelve a abrir sus puertas hasta el mes de septiembre. Todas las noches a las 22:30. El precio es de 4 euros la entrada. En la Cartelera de las próximas semanas hay numerosos títulos infantiles como 'Cars 2', 'Kung Fú Panda 2', 'Rango' o 'Astroboy', así como otros dirigidos a jóvenes y adultos como 'El discurso del Rey', 'The Tourist' o 'Cisne Negro'. Para más información pueden consultar la web: 'www.cinematomares.com'

 

46 veranos de películas bajo las estrellas.

 

Imagen de El Correo Web Abre las puertas de su patio con la misma ilusión que cuando era un niño. Cada tarde comienza a montar los veladores, saca las chucherías y comprueba el refrigerio de las bebidas. Rafael Cansino dirige este rincón cinéfilo tomareño desde hace ya 46 años y su única ilusión es poder seguir proyectando películas durante muchos más.

Cinema Tomares es el único cine de verano que queda en el área metropolitana de Sevilla. Es un negocio humilde pero sobre todo familiar. En el enorme patio de 1.000 metros cuadrados de la calle Navarro Caro se encuentra esta joya única que, a juicio de Rafael, "deberían declararlo de interés local".

Toda la familia arrima el hombro en este proyecto. Su padre fue pionero en el pueblo montando el primer cine de invierno de la localidad, hace ya 53 años. Poco después nació su versión veraniega. Se mire a donde se mire, podemos encontrar a algún miembro del clan de Los Cansino. Pepi, hermana de Rafael, aún da con alegría la entrada en la taquilla y Toñi, su otra hermana, recibe amablemente a los espectadores ansiosos por entrar. Al fondo, subiendo unas estrechas escaleras en el trastero, se encuentra Rafael hijo con el proyector, siguiendo con la tradición de su padre y su abuelo. "Es mi mano derecha", afirma orgulloso Rafael, cruz de guía del Cinema. Cuñados, sobrinos y nietos también echan una mano en el ambigú que completa este cine.

Hacen falta tres factores para el éxito de Cinema Tomares: que haga buen tiempo, que la película sea buena y que el ambiente invite a quedarse. Eso es lo que trata de aportar la familia Cansino. Cervezas fresquitas, tapas, montaditos y chucherías. Todo bajo un techo de estrellas. Ese ambiente, que tanto congenia con la filosofía andaluza, se ha convertido en un elemento diferenciador respecto a las oscuras multisalas. "Por mucho dolby que tenga, estar sentado al aire libre en un velador no te lo ofrece otro cine".

Este patio ha traído muchas alegrías a Rafael y a su familia. Incluido el amor. Su padre organizó un concurso de disfraces de Marisol, al que acudieron decenas de niñas emulando a la protagonista de Un rayo de luz. El ganador conseguiría una entrada de cine gratis y un refresco. Lo que nunca imaginó fue que la ganadora, aquella chica con trenzas doradas, se convertiría en su esposa.

A este patio de butacas casero no han parado de lloverle millonarias ofertas de agentes inmobiliarios. Un local céntrico en el Aljarafe que podría haber hecho muy cómoda la vida de esta familia, "pero el dinero no lo es todo en la vida". Rafael afirma no ser un hombre de grandes negocios ni de dinero. Sólo trata de disfrutar con su afición, que espera poder seguir ejerciendo mucho tiempo.

Uno de sus proyectores sigue siendo de carbón. No temen a la tecnología digital, ni al 3D. Saben que lo que ofrecen es difícil de superar y que eso el público lo agradece. Es algo más que una película, que una tapa o unas palomitas. Es un rincón mágico en el municipio de Tomares cuyo espíritu mantienen intacto los Cansino.

 

Casi medio siglo de cine y 'selecta nevería'

 

Esta es una historia de cine a lo grande. Cine bajo las estrellas, con entradas a 10 pesetas para ver al duro de Clint Eastwood en 'Por un puñado de dólares' (1964) o localidades a treinta pesetas -ay, la inflación- para reírse con Gracita Morales en una reposición de 'Sor Citroën' (1967) el año que Franco murió. Pero siempre, con el reclamo de la "selecta nevería" con que se anunciaban estos cines de verano para pasar las noches de estío.

Tomares era entonces un pueblo de apenas 4.000 habitantes, que las noches de verano encontraba casi su única distracción colectiva en el cine de verano que en el número 50 de la calle Navarro Caro regenta Rafael Cansino junto a su familia desde hace 47 años. El suyo es el único cine privado de verano que queda en la provincia.

El cine de Cansino ha reabierto la temporada desde este viernes 17 con una película para todos los públicos: 'Enredados'. A partir de las 22.30, su patio de invierno vuelve a convertirse, como cada estío, en una confortable sala de cine de 1.000 metros cuadrados, con pantalla de 72 metros cuadrados, veladores, butacas y ambigú: la 'selecta nevería' de entonces puesta al día.

"Eran éxitos cada verano, repetíamos las películas y la sala se llenaba", recuerda emocionado Rafael Cansino, propietario a toda costa que ha sobrevivido a la presión inmobiliaria para convertir su solar cinematográfico en otra urbanización de chalés adosados manteniendo una tradición familiar que le inculcó su padre en su infancia, permitiendo que todos los tomareños puedan disfrutar de un cine inigualable de verano.

Nada ha variado en estos años. Por supuesto, tampoco los géneros: "Nunca proyectamos películas de terror, crímenes, violencia o sangrientas", comenta Cansino. Es la filosofía de 'Cinema Tomares', como así se llama, en homenaje a uno de sus films favoritos 'Cinema Paradiso' de Giuseppe Tornatore, que refleja la pasión de este vecino por el séptimo arte.

Una pasión que le ha permitido resistir la tentación de vender a precio de oro en numerosas ocasiones el terreno, estimulado por las inmobiliarias, siendo leal a sus principios, manteniendo una tradición familiar que le inculcó su padre en su infancia, permitiendo que todos los tomareños puedan disfrutar de un cine inigualable de verano.

A partir de hoy vuelve a abrir sus puertas hasta el mes de septiembre. De las 10 pesetas de 1964 se ha pasado a los 4 euros de 2011. En la cartelera de las próximas semanas hay, eso sí, numerosos títulos infantiles de estreno como como 'Cars 2', 'Kung Fú Panda 2.

 

Todas las noches, película en el Cine de Verano.

 

Imagen del Ayuntamiento de Tomares Una amplia cartelera, precios económicos, tapas caseras, trato cercano son las claves del éxito de Cinema Paradiso, el único cine de verano privado en el provincia de Sevilla.

Ha pasado un mes desde que el Cine de Verano de Tomares iniciara la temporada y se sigue llenando cada noche. No sólo porque sea el único cine privado que queda en la provincia, sino gracias a una receta infalible.

Precios económicos, una buena cartelera, películas para todos los públicos, tapas caseras y un trato cercano, son los ingredientes del éxito de 'Cinema Paradiso', que tras 47 años regentado por la familia Cansino continúa muy vivo en el centro de la localidad.

Situado en la calle Navarro Caro nº 50, este particular cine de verano abre sus puertas todos los días de la semana a las 22:30 de la noche. El precio es de 4 euros la entrada. Por este económico precio uno puede disfrutar de la sesión, bien en sus típicas butacas azules que llevan acompañando a la familia desde que se puso en marcha, o bien en sus veladores, acompañado de un refresco y una buen montadito.

Un lugar ideal para disfrutar en familia, sólo o con amigos de una agradable velada ya que las películas que se emiten son para todas las edades, "nunca violentas o sangrientas", como recalca Cansino.

Los géneros que más se repiten son las comedias, románticas, de intriga o suspense. Los niños son este año los grandes protagonistas, como destaca Rafael Cansino, quien ha elaborado una programación de más de una quincena de títulos infantiles. Lo cierto es que en el cine se observan cada vez más parejas con carritos de niños, comenta Cansino. "Algunas madres preguntan si pueden calentar el biberón. Aquí uno se siente como en casa".

Los que ya tienen uso de razón revolotean por la sala, que se extiende sobre una superficie de 1.000 metros cuadrados, hasta que empieza la película, que se puede contemplar en una gran pantalla de 72 metros.

También los mayores del municipio se acercan muchas noches hasta este enclave. Ellos son testigos de cómo ha supervivido el cine a lo largo de estos años. Sus anécdotas también forman parte de esta historia. Como la que recuerda Joaquín, amigo de Rafael Cansino, que rememora aquellos tiempos en los que anunciaban las películas recorriendo las calles con un cartel pegado a un listón de madera.

Ahora, los tiempos han cambiado, la familia cansino ha sabido adaptarse, sin perder su filosofía y toda la cartelera se puede conocer a un clic de ratón. En la página web: www.cinematomares.com

 

Los cines son para el verano

 

Imagen del Ayuntamiento de Tomares El verano en Andalucía no se entiende sin calor, sin terrazas, sin sus playas con sus chiringuitos, sin la reparadora siesta... Las noches tampoco se entenderían sin los cines de verano. En Tomares tenemos la suerte de contar con uno de los pocos que quedan.

Nuestra historia durante décadas ha estado ligada a la historia del cine. Han sido muchas las generaciones las que han crecido a la luz de los proyectores de cine viviendo desde su butaca las historias de sus actores preferidos.

Nuestra historia forma parte del cine. A través de las películas hemos recorrido las calles de Nueva York, nos ha contado Marlon Brandon de qué es capaz la mafia, hemos asistido a todos los acontecimientos históricos, nos hemos enamorado, unos, de Marilim Monroe, Ava Gagner, Agelina Jolie, otras, de Cary Grant, Paul Newman, George Clooney, y todos hemos visto cantar bajo la lluvia, nos hemos reído con Charlot y hemos conocido otros mundos gracias a ET.

Y por supuesto, nuestras cosas de casa nos las ha contado el cine español. Fernando Fernán Gómez, Alfredo Landa, Jorge Sanz, Amparo Ribelles, Rafaela Aparicio, Penélope Cruz forman parte de nuestra familia cinematográfica.

Pero si el cine de invierno ha estado siempre lleno de parejas y grupos de amigos, el cine de verano es de la familia.

Cuando aprieta el calor, durante décadas una de las distracciones favoritas de los españoles han sido los cines de verano. Entre veladores, refrescos y tapas todos juntos, grandes y mayores, hemos apurado las noches estivales disfrutando de grandes películas para todos.

Quién no ha estado en un cine de verano no conoce el cine de verdad. Por desgracia, ya quedan pocas salas en España.

En Tomares somos afortunados. Contamos con la última sala comercial que queda en nuestra provincia.

Gracias a la familia Cansino, con Rafael a la cabeza, cada verano en Tomares se vuelve a vivir la magia del cine en estado puro. Cuando cae la noche, se apagan las luces, se encienden las estrellas y los vecinos disfrutamos de ese estreno que se nos pasó ver durante el invierno.

En el cine de verano se oyen risas, el correteo de algún niño entre las sillas o el ajetreo de los veladores. Porque el cine en verano es algo muy vivo y, en Tomares, goza de muy buena salud.

Larga vida a la sala de la calle Navarro Caro porque cuando aprieta el calor no hay mejor opción que ir al cine, porque como decía aquella película, las bicicletas … y el cine son para el verano.

 

Una historia de Cine... de Verano.

El único cine privado de verano que queda en la provincia, vuelve a abrir sus puertas en Tomares como cada año a partir de las 22.30 de la noche

Pasión, tentación, tradición, lealtad y amor. El argumento de esta historia de cine está basado en hechos reales. Transcurre cada verano en esta localidad de Tomares y su protagonista es Rafael Cansino. Desde hace 47 años regenta junto a su familia el único cine privado de verano que queda en la provincia. El pasado viernes 17 de junio volvía a abrir sus puertas a los vecinos en la calle Navarro Caro nº 50 , con una película para todos los públicos: 'Enredados' a las 22.30 de la noche, cuando su patio de invierno volvía a convertirse, como cada estío, en una confortable sala de cine de 1.000 metros cuadrados, con pantalla de 72 metros, veladores, butacas, ambigú y cuyo único techo son las estrellas. Quién no recuerda de niño aquellas tardes de julio, cuando uno esperaba ansioso volver a ver a un joven Clint Eastwood aún desconocido por los años 60, en un 'Puñado de Dolares' cuando la entrada sólo costaba 10 pesetas. O a nuestra Gracita Morales en 'Sor Citroen' por el año 75, cuando la entrada valía ya 30 pesetas y la sala se llenaba en un Tomares de apenas 4.000 habitantes. «Eran éxitos cada verano, repetíamos las películas y la sala se llenaba», exclama emocionado recordando el lugar donde nuestros abuelos se dieron el primer beso, la butaca en la que se sentaron nuestros padres o invitamos a la primera novia a un refresco en el ambigú mientras veíamos la película, como reviven muchos mayores cuando le dicen a Rafael Cansino que sus nietos han ido al cine con los amigos. Nada ha variado en estos años. Ni la tónica de las temáticas: «Nunca proyectamos películas de terror, crímenes, violencia o sangrientas», comenta Cansino. Es la filosofía de 'Cinema Tomares', como así se llama, en homenaje a uno de sus films favoritos 'Cinema Paradiso' de Giuseppe Tornatore, que refleja la pasión de este vecino por el séptimo arte. Una pasión que le ha permitido resistir la tentación de vender a precio de oro en numerosas ocasiones el terreno, estimulado por las inmobiliarias, siendo leal a sus principios, manteniendo una tradición familiar que le inculcó su padre en su infancia, permitiendo que todos los tomareños puedan disfrutar de un cine inigualable de verano. Hasta el mes de septiembre Cinema Tomares abre todos las noches a las 22.30. El precio es de 4 euros la entrada. En la cartelera de las próximas semanas hay numerosos títulos infantiles como 'Cars 2', 'Kung Fú Panda 2', 'Rango' o 'Astroboy', así como otros dirigidos a jóvenes y adultos como 'El discurso del Rey', 'The Tourist' o 'Cisne Negro'. Para más información pueden consultar la web: www.cinematomares.com

Fotografía de Rafael Cansino en el Cinema Tomares

Rafael Cansino es el alma de este cine de verano único en la provincia

LA VOZ DE TOMARES. Periódico mensual de información local. Junio de 2011. Nº 41.

Una historia de Cine

Un patio encalado de 1.000 metros, una pantalla de 72 metros cuadrados, sillas que en sus inicios fueron de anea, un ambigú para tomar unas tapitas, el sonido espontáneo de los grillos, una salamanquesa que pasa por la pantalla, un techo de estrellas y mucha ilusión y amor por el séptimo arte derrochado por la familia Cansino. Eso es Cinema Tomares. Han pasado 46 años desde que la familia Cansino empezara a trasladar cada verano el proyector y el mobiliario que tenía en la sede del cine de invierno, situado junto al colegio Tomás Ibarra, hacia este terreno utilizado como cine de verano. Entonces el municipio rondaba los 2.000 habitantes.

Hoy que supera los 20.000, este espacio tan mágico situado en pleno centro, en la calle Navarro Caro, sigue reuniendo a varias generaciones de familias. No sólo a los Cansino, que son los que se encargan de todos los detalles del cine de verano, sino a los que año tras año desde 1964 han visitado estas butacas, primero cuando eran niños, luego con sus parejas, hijos, e incluso nietos. Por eso hay muchas 'batallitas' que contar, como asegura Rafael Cansino, actual encargado del cine junto a sus hermanas Pepi y Toñi.

«Siempre se escucha a las personas mayores contar a los más jóvenes: "Yo me sentaba en tal o cual sitio cuando era niño", o un "Aquí venía yo con tu madre o tu padre". Hay tantos recuerdos y anécdotas como para escribir un libro».

Recordando los inicios

En las páginas de ese libro se escribiría sobre la época de la censura, en la que ya recibían cortadas las películas. «Cuando se estaba proyectando la cinta y venía una escena de un beso, por ejemplo, la gente empezaba a silbar y decían "ea, ya han puesto la mano delante para que no se vea". Pero nosotros nunca hemos cortado las películas, ya nos llegaban censuradas. En aquella época, quitando las películas de Joselito, Marisol o Rocío Dúrcal, todas eran de mayores», recuerda Cansino.

O también se plasmaría en esas páginas la historia de cómo caló en la familia Cansino la afición por el cine. Recuerda que su padre siempre sintió pasión por el séptimo arte y todo lo que conlleva. Asegura que cuando era un niño su padre lo llevaba al Cine España. Pero fue la figura de Antonio Morcillo, técnico en radio y maestro de escuela, también amante del cine, quien le dio el empujón que necesitaba para dedicarse a ello como negocio. «De hecho, mi padre acababa de hacer una casa, pero cuando don Antonio Morcillo, que fue mi profesor durante muchos años y nos ponía funciones en las clases con el proyector de 16 mm, le dijo que por qué no ponía un cine, mi padre la derribó y allí empezó todo». A los siete u ocho años fue cuando nació el cine de verano, porque el calor que hacía en el edificio de la sala de invierno se hacía insoportable, por lo que fue el momento en el que surgió Cinema Tomares tal y como se le conoce hoy día. Con algunos cambios, claro está, porque todavía recuerda con nostalgia Cansino cómo cada lunes un camión llegaba al terreno para llevarse las sillas de anea, que eran alquiladas.

Ya el cine de invierno murió. La competencia de las salas situadas en las grandes superficies hizo imposible mantener el negocio y se echó el cerrojo. La parcela fue vendida al Ayuntamiento. Pero el de verano sobrevive, gracias a la ilusión de la familia Cansino que no quiere perder la tradición de su padre. Este amor por el cine sigue pasando de generación en generación, porque ahora el hijo de Rafael es el encargado de realizar las proyecciones. La supervivencia del cine de verano por ahora está asegurada, a pesar de las cantidades desorbitadas que les han llegado a ofrecer por la parcela en la que se sitúa. Pero para esta familia el cine es mucho más que un negocio. «Me han ofrecido mucho dinero, cantidades desorbitadas, pero el dinero no es todo en la vida. Nosotros somos jubilados, con nuestra pensión y no nos llama el dinero. Siempre queremos que llegue el verano porque disfrutamos con lo que hacemos. Es nuestra vida», confiesa.

A esta cuestión se suma además la buena aceptación que el cine de verano tiene entre los vecinos. «Creo que prestamos un buen servicio. Hay muchas parejas jóvenes con niños que no pueden ir al cine si no es en esta modalidad. Aquí pueden entrar con los carritos, dejar al niño correr por la parcela y tomar unas tapas a la vezque ven una película», explica.

Más de 1.800 películas

Desde que se abriera, en Cinema Tomares hay proyecciones todos los días de la semana, de lunes a domingo, sin descanso. Cada dos días va cambiando la cartelera, por lo que cada verano se proyectan una media de unas 40 películas. Eso significa que desde que está abierto, en el cine de verano se han podido ver alrededor de 1.840 títulos. Para quien quiera ahondar en qué significa este cine de verano, Rafael Cansino recomienda, aparte de visitarlo, ver la película «Cinema Paradiso», de Giuseppe Tornatore. O visitar la web www.cinematomares.com, donde se puede consultar la cartelera.

Cinema Tomares

Rafael Cansino junto a la cartelera de Cinema Tomares.

Amparo Baca Páez. Diario ABC. 25 Agosto 2010.

«¡Mamá, mamá, este cine no tiene techo!»

Situado en la calle Navarro Caro, el «Cinema Tomares» es, desde hace 50 años, un lugar de encuentro obligado para los amantes del séptimo arte. Este cine de verano, regentado por tres hermanos, lleva medio siglo ofreciendo a los habitantes del Aljarafe la posibilidad de disfrutar de la gran pantalla al aire libre, aunque nació hace 56 años como un cine de invierno. Para ellos, más que un negocio, el cine de verano es pura «devoción y cariño», según manifiesta Rafael Cansino, uno de los hermanos. «Es heredado de nuestros padres y aquí lo mantenemos en Tomares, en pleno centro del pueblo en una parcela de 1.000 metros cuadrados y con una pantalla de 72 metros cuadrados.

Después de tanto tiempo, este cine se ha convertido en familiar porque hay una clientela fija que cada año se pasa por allí con sus hijos, nietos, etcétera. Además, los más pequeños se sorprenden por las características de este cine, dándose situaciones como las que recuerda Rafael: «Se dio el caso de un niño que estaba con su madre y que cuando entró al cine le dijo «¡mamá, mamá, este cine no tiene techo!», cuando nuestro techo es el más grande que puede haber, que es el de las estrellas. Pero hay muchos que nunca han ido al cine de verano y les sorprende».

La programación, por su parte, también es de total actualidad, donde se incluyen películas como «Superman», «Cars», «Vecinos invasores», etcétera.

Amparo Baca Páez. Diario ABC. 24 Julio 2006.

46 Veranos de películas bajo las estrellas

Abre las puertas de su patio con la misma ilusión que cuando era un niño. Cada tarde comienza a montar los veladores, saca las chucherías y comprueba el refrigerio de las bebidas. Rafael Cansino dirige este rincón cinéfilo tomareño desde hace ya 46 años y su única ilusión es poder seguir proyectando películas durante muchos más.

Cinema Tomares es el único cine de verano que queda en el área metropolitana de Sevilla. Es un negocio humilde pero sobre todo familiar. En el enorme patio de 1.000 metros cuadrados de la calle Navarro Caro se encuentra esta joya única que, a juicio de Rafael, "deberían declararlo de interés local".

Toda la familia arrima el hombro en este proyecto. Su padre fue pionero en el pueblo montando el primer cine de invierno de la localidad, hace ya 53 años. Poco después nació su versión veraniega. Se mire a donde se mire, podemos encontrar a algún miembro del clan de Los Cansino. Pepi, hermana de Rafael, aún da con alegría la entrada en la taquilla y Toñi, su otra hermana, recibe amablemente a los espectadores ansiosos por entrar. Al fondo, subiendo unas estrechas escaleras en el trastero, se encuentra Rafael hijo con el proyector, siguiendo con la tradición de su padre y su abuelo. "Es mi mano derecha", afirma orgulloso Rafael, cruz de guía del Cinema. Cuñados, sobrinos y nietos también echan una mano en el ambigú que completa este cine.

Hacen falta tres factores para el éxito de Cinema Tomares: que haga buen tiempo, que la película sea buena y que el ambiente invite a quedarse. Eso es lo que trata de aportar la familia Cansino. Cervezas fresquitas, tapas, montaditos y chucherías. Todo bajo un techo de estrellas. Ese ambiente, que tanto congenia con la filosofía andaluza, se ha convertido en un elemento diferenciador respecto a las oscuras multisalas. "Por mucho dolby que tenga, estar sentado al aire libre en un velador no te lo ofrece otro cine".

Este patio ha traído muchas alegrías a Rafael y a su familia. Incluido el amor. Su padre organizó un concurso de disfraces de Marisol, al que acudieron decenas de niñas emulando a la protagonista de Un rayo de luz. El ganador conseguiría una entrada de cine gratis y un refresco. Lo que nunca imaginó fue que la ganadora, aquella chica con trenzas doradas, se convertiría en su esposa.

A este patio de butacas casero no han parado de lloverle millonarias ofertas de agentes inmobiliarios. Un local céntrico en el Aljarafe que podría haber hecho muy cómoda la vida de esta familia, "pero el dinero no lo es todo en la vida". Rafael afirma no ser un hombre de grandes negocios ni de dinero. Sólo trata de disfrutar con su afición, que espera poder seguir ejerciendo mucho tiempo.

Uno de sus proyectores sigue siendo de carbón. No temen a la tecnología digital, ni al 3D. Saben que lo que ofrecen es difícil de superar y que eso el público lo agradece. Es algo más que una película, que una tapa o unas palomitas. Es un rincón mágico en el municipio de Tomares cuyo espíritu mantienen intacto los Cansino.

Cinema Tomares

Rafael Cansino ante el patio de butacas y los veladores de Cinema Tomares. Javier Díaz.

Rosana Pajarón, Tomares. Diario Digital de El Correo de Andalucía. 11 Julio 2010.

Tomares, un Alu"cine" de Verano

 

Imagen del Ayuntamiento de Tomares El Cine de Verano de Tomares,el único que queda en la provincia,abre sus puertas este viernes,25 de junio,para ofrecer hasta mediados de septiembre unas noches diferentes de cine, bebidas y buenas tapas.Ubicado en la céntrica C/Navarro Caro,50,la sesión empezará a las 22.45 h hasta que acabe el Mundial.

Con la llegada del verano en Tomares, los vecinos saben, desde hace 46 años, que siempre que llega el calor la familia Cansino abre las puertas de su cine de para ofrecer en su terraza la posibilidad de ver los estrenos de la temporada mientras se disfruta del fresquito de la recién entrada noche y se consume una bebida o un montadito.

El cine de verano de Tomares no ha inventado nada, pero si tiene la originalidad y el mérito de ser el único cine comercial que queda en la provincia, una forma tradicional de ver cine que la aparición de los multicines y las ofertas de inmobiliarias para construir en sus solares, acabaron con una tradición tan ligada a Andalucía.

Por eso, a partir de este viernes, 25 de junio, todas las noches de verano habrá cine desde las 22,45 horas, hasta que finalice el Mundial de Fútbol, y desde las 22,30 horas a partir del 12 de julio.

El cine de Tomares abrió sus puertas en 1964 y desde entonces la familia Cansino, los hermanos Rafael, Pepi y Antonia, han mantenido abierta todos los veranos esta terraza "no porque sea un buen negocio, sino por el inmenso cariño que le tenemos a esta forma de ver el cine tan nuestra que nos inculcó nuestro padre".

El cine verano, ubicado en la calle Navarro Caro, nº 50, en pleno centro del municipio, cuenta con una terraza de 1.000 metros cuadrados a la que da la propia vivienda familiar, y una gran pantalla de 72 metros cuadrados donde se han estrenado todos los grandes éxitos cinematográficos de las últimas cinco décadas. Además, no le falta el tradicional ambigú, veladores y los descansos, y todo a buen precio, 4 euros la entrada.

Pero además, como las tradiciones no están reñidas con las nuevas tecnologías, el cine cuenta con una página web (www.cinematomares.com) o un enlace con la página municipal (www.tomares.es), donde es posible consultar la cartelera, ubicación y horarios.

 

Los Cansino, alma cinematográfica de Tomares

Rafael Cansino sigue al frente del único cine de verano de la provincia: el Cinema Tomares. Él y sus hermanas Toñi y Pepi acercan de nuevo, tras 46 veranos, lo mejor del séptimo arte a todos los tomareños.

<<Nosotros no entendemos la vida sin el cine, lo tenemos en las entrañas>>. Padres, hijos y ahora nietos. La familia Cansino lleva en la sangre el séptimo arte. Generación tras generación han esperado fervientemente que el estío les permita abrir su pequeño tesoro: el cine de verano de Tomares: Cinema Tomares.

Rafael, Toñi y Pepi son los que ahora, tras la estela de su padre, desempolvan sillas, mesas y pantallas y acercan a todos los vecinos la posibilidad de disfrutar de una película al aire libre como en ningún sitio
de la provincia. <<Llevamos 46 años abriendo estas puertas y pensamos seguir muchos más>>, explica Rafael señalando la modesta entrada a su paraíso particular. Han rechazado ofertas millonarias para construir en
esos 1.000 metros cuadrados que, cada noche, acercan lo mejor del cine a los espectadores. Pero ni por esas. Los Cansino lo tienen claro.

En pleno centro de Tomares, esta familia comparte su casa con el cine. <<Mi padre compró el cine, y luego, se hizo la casa junto a él, en el mismo patio>>, relata este hombre que ha visto pasar por sus manos centenares
de bobinas de películas. <<Aprendí con 16 años. Recuerdo el proyector
de carbón e incluso cómo llegaban las cintas censuradas por el régimen>>, afirma Rafael. Él ha sido un testigo privilegiado de cómo han evolucionado las técnicas cinematográficas. <<Hemos visto el cine panorámico,
el de 60 mm, el cinemascope y, ahora, el 3D>>.

Con una pantalla de 72 metros cuadrados, una zona de ambigú, veladores y sillas, el Cinema Tomares es un cine con una clara vocación familiar. <<Lo que queremos es que padres e hijos disfruten por igual>>. Por ello, la cartelera de este cine ubicado en la calle Navarro Caro, la ocupan, sobre todo, comedias, películas de acción, de aventuras o infantiles.

<<Lo más bonito de todo -asegura Rafael- es que, hemos formado, y seguimos formando parte de la vida de los tomareños: hay padres que vienen después de muchos años y les cuentan a sus hijos en qué butaca estuvo con su madre cuando joven o qué película vinieron a ver>>.

Entre las proyecciones memorables, Rafael destaca Titanic e incluso Age Ice a las que <<vino mucha gente>>. Pero tampoco puede olvidar filmes
como La túnica sagrada o las de Joselito y Marisol. <<Me encantaban cuando niño>>. Ese amor por el cine es el mismo que Rafael, Pepi y Toñi les han inculcado a sus hijos y nietos. <<Ahora todos trabajamos aquí: mis hermanas están en la taquilla o en la puerta, mi cuñado en el ambigú, mis
nietos echando una mano donde haga falta, etc.>>.

Este trabajo en familia es el que mantiene vivo y <<con la misma ilusión de siempre>> el espíritu cinematográfico de la ciudad recuperando el sabor del cine de toda la vida.

Rafael Cansino en la Taquilla del Cinema Tomares

Reportaje La voz de Tomares. Revista Digital del Ayuntamiento de Tomares. Junio 2010.

El Cinema Tomares.

En pleno centro de Tomares, la familia Cansino ha mantenido contra vientos de modas y mareas de tentaciones constructivas uno de los últimos cines de verano tradicionales de la provincia de Sevilla. Los vecinos de Tomares lo aprecian y por eso se puede leer en la web tomareshoy.com: "Tenemos la suerte de contar con este estupendo cine en Tomares, uno de los pocos que quedan en la provincia. Enhorabuena a la familia Cansino, por su valentía y su esfuerzo". La familia Cansino también sabe el valor de la tradición que mantiene y por eso ha creado su propia web -www.cinematomares.com- en la que, además de informar sobre la programación diaria, invitan a disfrutar de las películas proyectadas sobre una pantalla gigante de 72 metros cuadrados y de las tapas (especialmente los montaditos) de la selecta nevería. Y esto no sólo lo saben los tomareños, sino también todos los españoles que vieron el reportaje El Cinema Paradiso sevillano que le dedicó el programa España directo.

Lo que hace la familia Cansino en Tomares no es sólo mantener un negocio, aportar una grata forma de ocio a los vecinos o mantener una simpática costumbre. Además de todo esto mantiene viva la más antigua y autóctona forma sevillana de ver películas. El teatro de verano Eslava, ubicado donde hoy se alza el Alfonso XIII, proyectaba películas desde 1900 y el Portela desde 1901. Cinco años más tarde, el 7 de agosto de 1906, El Liberal reconocía: "Hay que rendirse al hecho de que el cinematógrafo priva este verano en Sevilla". Y es que ese verano de hace 103 años los sevillanos veían películas en el Salón Victoria, el Plaza Nueva, el Salón Gaumont, el Alameda y los cines ambulantes que recorrían los barrios siguiendo el calendario de las verbenas.

Que los cines de verano se han convertido en un bien cultural tutelado por las instituciones lo demuestra que la Universidad de Sevilla y la Diputación Provincial hayan asumido su supervivencia en los patios de la Facultad de Geografía e Historia y de la Diputación. En Tomares vive sin ayudas, con toda su autenticidad de cales y nevería, gracias a la familia Cansino. Sería lógico que la misma Diputación que restituye a los sevillanos lo que han perdido ayude a que sigan abiertas esta sala que Rafael y los suyos cuidan como su propia casa, desatendiendo ofertas millonarias, el ventanuco encalado a través del que Pepi vende las entradas, la puerta en la que Toñi las corta y la nevería que alegra estas noches de cine bajo las estrellas en las que el crí-crí de los grillos se mezcla con el crac-crac de las pipas. Esto también es patrimonio.

Cinema Tomares. Cine de Verano

Qué gozada poder llevar a tus hijos a un cine de verano por primera vez y que te hagan revivir lo que tú sentiste esa primera vez.

Felicitar a los que llevan este cine de verano de Tomares, un sitio en el que desde que pagas tu entrada en esa taquilla empiezas a vibrar.

Un solar en medio del pueblo, perfectamente encalado en blanco, limpio hasta la exageración. Las sillas de hierro pintadas de azul eléctrico te hacen recordar que ya no eres la mocita de hace 20 años que aguantaba sin moverse las dos horas y media de la película.

Ese velador con cervezas fresquitas, bocatas de lujo y, lo mejor, la atención amable de todo el personal.

Qué mejor que pasar una noche viendo una buena película con tus hijos y de techo, el firmamento estrellado. Enhorabuena por mantener esa tradición con tanto arte.

Cinema Tomares. Cine de Verano

Rafael Cansino: Empresario de Cinema Tomares. Cine de Verano.

Rafael Cansino tiene 57 años y lleva casi medio siglo proyectando películas.

Siendo un chaval, su padre le enseñó el oficio en un antiguo cine de invierno, propiedad de la familia; ahora el se lo transmite a sus hijos y sobrinos, en uno de los pocos cines de verano que quedan en Sevilla, el grán Cinema Tomares.

A pesar de los años de dedicación asegura no sentirse cansado, ya que asegura -"Sin el cine no entiendo mi vida" -¿Cual es el principal aliciente de los cines de verano? -"Son muchas las características que los diferencias de los cines de invierno. Los espectadores, por ejemplo, pueden disfrutar tranquilamente de la película, a la vez que toman el fresquito, se beben una cervecita, estiran las piernas, se fuman un cigarrito y miran las estrellas. El cine de verano va muy unido a la propia forma de ser de los sevillanos".

-¿Cómo es la convivencia de los cines de verano con las fastuosas multisalas? -"Los cines de los grandes espacios comerciales están acabando con la magia de los cines de verano. Nosotros podemos mantener nuestro negocio porque es estrictamente familiar. Toda la tarea (la venta de bocadillos, entradas, limpieza, proyección), nos las repartimos entre mis dos hermanas y yo, de otro modo sería imposible. Mira si la situación ha cambiado, que hace 20 o 25 años, en cada barrio, existía un cine de verano".

-¿Ya que su cine es de los que todavía proyecta con carbones, pues tiene un proyector que dispone de una linterna que utiliza carbones, a parte de tener un segundo proyector con linterna de lámpara Xenon de 3.500W, supongo que será refugio de muchos nostálgicos? -"Son muchísimos los que nos comparan con aquella película italiana de Giuseppe Tornatore titulada Cinema Paradiso, y es que, en el fondo, yo también soy un nostálgico, y como llevo el cine en la sangre, lo vivo con el corazón. No sabes la satisfacción que me produce cuando alguno de mis amigos me dice que sus nietos se sientan en las mismas butacas que lo hacían ellos".

-¿Sin embargo, los promotores inmoviliarios le tientan constantemente? -"Claro, es que el cine ocupa una parcela de mil metros en el corazón de Tomares. Y, como hoy en día el suelo está tan caro y todo el mundo quiere construir viviendas, pues cada vez que cerramos la temporada en Septiembre, los constructores nos lanzan importantes ofertas para comprárnoslo".

-¿Y no es suficiente para que deje usted de estar pegando carteles hasta las dos de la madrugada? -"Pero es que, sabes lo que pasa, que lo mio no es cuestión de dinero. El cine es mi vida, y si algún dia tengo que venderlo me llevaré un disgusto muy grande. Yo vivo incluso en la misma parcela en la que se hubica el cine. No me imagino levantarme una mañana de Agosto y encontrarme con una tapia delante de mis narices".

-¿Si pudiera, qué película proyectaría todos los días en Cinema Tomares. Cine de Verano? -"Es que son muchas. Recuerdo con mucha nostalgia películas como Ben Hur, Los diez mandamientos, Lo que el viento se llevó, o aquellas del pequeño ruiseñor, Joselito o la inigualable Lola Flores".

Cinema Tomares. Cine de Invierno

En este artículo nuestro amigo y vecino Paco Barrera, escritor, poeta y periodista, ofrece su particular homenaje al Cinema Tomares, Cine de Invierno.
El Cine de Invierno fue propiedad de la familia Cansino desde 1957 hasta 2003 (46 años). Posteriormente fue vendido al Ayuntamiento de Tomares.


<< A la memoria de José María Delgado Buiza. Un hombre.
A mi hijo Eduardo.>>

<<Lloraba sin consuelo, apenas era capaz de mirar hacia mis rodillas, que debían sangrar bastante a juzgar por las gasas y algodones que necesitaron en casa para limpiármelas y poder colocar polvos de sulfamida y tinte de yodo.>>

<< Me dolían las rodillas y las manos, pero era feliz. Estaba seguro de haberlo conseguido. Tal vez no calculé bien a última hora y ese fue el motivo de la desgracia, pero sin tener en cuenta el salto desde el olivar del Cercado Grande a la Era del Carmen con el paracaídas de mercancías del ejército que me regaló mi padre, este fue sin duda el vuelo mas conseguido, y sobre todo el mas parecido al que media hora antes del suceso habia podido ver en el Cinema Tomares, en la sesión infantil de un Domingo lluvioso. Era el estreno en Tomares de Superman.

Aunque más tarde comprobé que en un impermeable abierto y los brazos en aspa no vencían la gravedad lo suficiente como para llegar desde la esquina de los colegios hasta la vaquería de Consuelo, es verdad que en las mediciones que hice el día siguiente había sobrevolado unos dos metros y medio sobre aquella cañada real que era mi calle, con poca luz y muchas piedras.

Además de a esta proeza. Cinema Tomares contribuyó a mostrarnos el mundo a todos los tomareños de la misma forma que lo hiciera la Enciclopedia Álvarez, la Breve Ortografía escolar de Bruño o los diarios hablados de Radio Nacional de España.

El corazón de Cinema Tomares es un hombre, pero todos pensamos que es un hombre-niño, seres difíciles de encontrar, como los unicornios, y que suelen darse cada largos periodos, cuando se quiere bendecir un lugar en la tierra.

Rafael, mi querido amigo Rafalín, que así lo conocemos en el pueblo, creció con el cine de la mano de su padre y de Don Antonio Morcillo, maestro de escuela, técnico de radio, aficionado al cine y primer proyectista que tuvo la sala.

Rafalín creció despacio entre rollos de películas, máquinas de rebobinado, pegamentos de empalmes y afiches de Izaro Films. Durante ese tiempo se le inundó el cuerpo con la magia del cine que le llenó la mirada de indios apaches, de duros vaqueros, de gladiadores fornidos, de aventureros intrépidos de cuerpos sensuales como aquel de Silvana Mangano en "Arroz Amargo", que levantaba un coro de silbidos en las filas traseras.

Con dieciocho años Rafalín se hizo cargo del cine de su padre, desde aquellos días contadas veces faltó a las proyecciones. Durante muchos años nos dejó películas inolvidables para aquellos niños que no teníamos más horizonte que las colinas de El Zaudín, los olivares de Coca o los naranjos del Carmen. Rafalín se pasó la mitad de su vida luchando contra aquella chiquillería lista, asombrada, que no dejaba oír un noticiario completo del Nodo, o que se escabullía como culebra de huerta por los servicios del lateral derecho para quedarse a la sesión de mayores.

Cómo nos sorprendían sus películas. Recuerdo cuanto nos extrañó que una niña que se llamaba Marisol, que siempre cantaba en sus películas y que iba al colegio como nosotros, no llevase baby blanco y no tuviese ración de leche en polvo en el recreo.

Rafael, mi amigo Rafalín nunca tuvo a mal gesto para aquella chiquillería, ni siquiera una palabra más elevada que otra. Cuántos viajes hicimos juntos. ¿Recuerdas? A "La Isla Maldita" en las naves de los vikingos con Kirk Douglas. Otras veces viajamos por los cielos del Aljarafe con el mismísimo Superman… Cómo nos dejaste boquiabiertos Rafael cuando proyectaste "Los Diez Mandamientos". Los que estábamos en las primeras filas del cine no pudimos evitar saltar hacia atrás cuando se abrieron las aguas del mar al toque del báculo. "Osquite" Rafalín, no había otra conversación en el recreo del Lunes.

Recuerda conmigo Rafael, recuerda cómo imitábamos a "Los Tres Mosqueteros" en los pasillos de tu sala, mientras tú cambiabas el rollo de la película. Nunca olvidarás aquellas apuestas cuando dabas una de romanos. Paquete grande de pipas a quien tuviese los músculos más parecidos al gladiador de pelos largos de "Quo Vadis".

Y es que Cinema Tomares era el universo, porque el pueblo era nuestro universo, y los Domingos el pueblo entero, en dos o tres sesiones, pasaba por la sala.

Pero Rafael, déjame que te diga que a mí, que corrí entre las butacas de tu cine en polvorientas diligencias de Oregón, que cruce sigiloso tierra de indios Navajos, que combatí en los mares junto a Simbad, que aprendí a soñar en aquel templo de lo ficticio, nada se me quedo tan grabado en el recuerdo como aquel día que me dejaste subir a la sala de proyección y pude asistir al milagro.

Aquel ciclope enorme, con sus patas de hierro, lanzaba por su único ojo un rayo brillantísimo en una estela similar a la cola de uno de esos cometas que aparecen fotografiados en los libros de astronomía de Pepe Caro. Al fin de la estela, en la pantalla, los personajes de la película desataban las carcajadas del patio de butacas, mientras un olor fuerte, casi acido, y un sabor salado, mezcla de pipas y palomitas de maíz, sellaban en mi memoria una de esas experiencias que a veces se rescatan, no sabemos porque, en el sitio más inesperado.

Hace unos años, no recuerdo en que sala de Sevilla, asistí a la proyección de una película italiana, de Giuseppe Tornatore, titulada "Cinema Paradiso". De repente, volví a esa época de adolescencia que ahora recuerdo. Durante dos horas reviví unos años lejanos desde la sala de un cine de pueblo del mezzogiorno italiano. Aunque sin pipas y sin palomitas de maíz sirvieron mis lagrimas para completar aquel sabor salado inolvidable.

Con el paso de los años Cinema Tomares aporto novedades en su decoración y modernizo sus instalaciones. A pesar de todo, el sonido de las películas se sigue reproduciendo hoy en dos viejos, pero fieles, altavoces Marconi. La máquina de proyección es la misma y en el relevo de rollos de película la imagen de foto fija de un niño que duerme, con una leyenda a sus pies que dice "Descanso", sigue invitando a la clientela a consumir en el ambigú que regenta la familia.

En las butacas de Cinema Tomares se ha escrito la vida de mi pueblo y se han sellado los pactos de amor como a toda última fila de cine corresponde. Sin embargo, en ningún cine he podido encontrar una butaca reservada para el médico de la localidad. Don Rafael, que era buen cinéfilo y mejor galeno, a quien tenían reservado sitio en la sala tomareña; según la empresa para localizarle por si llegaba una urgencia. Don Rafael sabía, como buen aficionado, que desde donde mejor se ven las películas es desde el lateral izquierdo de la sala, como ocurre con la vida.>>